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Nuevas oleadas de ataques de Irán contra sitios estratégicos de EE.UU. e Israel


El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán y el Ejército nacional informaron este martes sobre el lanzamiento de una masiva ofensiva con misiles y drones que alcanzó múltiples bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente y puntos estratégicos en los territorios ocupados por Israel.


A través de varios comunicados oficiales, la fuerza de élite iraní confirmó la ejecución de las oleadas 34, 35 y 36 de la denominada Operación «Promesa Verdadera 4». Esta fase del conflicto, según las autoridades persas, responde a las agresiones previas de Washington y el régimen israelí contra infraestructura civil iraní.

Las fuerzas iraníes ejecutaron una ofensiva de alta precisión utilizando tecnología propia, empleando misiles de fabricación nacional como los modelos Fattah, Emad, Kheibar y Ghadr. Estos proyectiles permitieron alcanzar diversos puntos estratégicos en la región, demostrando la capacidad de alcance y la sofisticación del arsenal del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Los ataques se centraron en instalaciones críticas de Estados Unidos, reportándose impactos directos en las bases de Al Udeid, Al Adidri y la base de Harir, ubicada en el Kurdistán iraquí. Asimismo, la ofensiva golpeó infraestructuras navales de gran importancia, incluyendo la base de la Quinta Flota y las instalaciones de Al Juffair y Al Dhafra en Abu Dabi.

Finalmente, el CGRI aseguró que la operación fue efectiva al alcanzar concentraciones de tropas estadounidenses en distintas bases regionales. Según los comunicados oficiales, estos golpes a la infraestructura operativa buscan neutralizar la capacidad de respuesta de Washington en la zona, marcando un aumento significativo en las tensiones militares del área.

Desde Teherán, el CGRI instó a los líderes políticos en Washington a abandonar la retórica vacía y visitar la zona para constatar el estado de sus fuerzas en el campo. «70 años de logros estadounidenses en la región se han evaporado en menos de 11 días«, reza el comunicado.

las fuerzas aeroespaciales iraníes dirigieron sus proyectiles hacia blancos clave del régimen israelí, logrando impactos directos en la base aérea Ramat David y en el aeropuerto civil de Haifa, donde también fue golpeada una base militar estratégica para la fabricación de armamento. Asimismo, la ofensiva alcanzó áreas circundantes a Tel Aviv, afectando objetivos en Beit Shemesh y destruyendo plataformas de lanzamiento de cohetes pertenecientes al ejército israelí en la localidad de Bnei Brak.

La escalada militar ha derivado en una firme advertencia económica. Un alto oficial militar iraní declaró que Teherán no permitirá que un solo litro de petróleo llegue a partes hostiles mientras continúe la agresión.

«El tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz se regirá por reglas de guerra», advirtió el funcionario, sugiriendo un posible bloqueo de uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

Esta postura surge como represalia tras los recientes bombardeos israelíes contra instalaciones de almacenamiento de combustible en Teherán, los cuales provocaron desastres ecológicos e incendios de gran magnitud en la capital iraní.

Irán denuncia uso de escudos humanos por parte de EE. UU.

El general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, denunció la agresión brutal de la administración estadounidense contra su nación, señalando que Washington utiliza el pretexto de defender al pueblo iraní para proteger realmente los intereses del régimen israelí. Shekarchi afirmó que, tras verse superadas militarmente en el campo de batalla, las fuerzas de EE. UU. han recurrido al bombardeo de civiles inocentes y al uso de poblaciones regionales como escudos humanos para intentar evadir la contundencia de la ofensiva iraní.

Por su parte, un alto funcionario declaró a la cadena Al Mayadeen que los ataques sistemáticos contra la infraestructura civil de Irán solo conseguirán expandir el círculo de inseguridad en todo el Medio Oriente. Bajo la premisa de que «o hay seguridad para todos o no la hay para nadie», Teherán advirtió que mantiene su disposición de ampliar significativamente el alcance del conflicto si persiste la hostilidad de Washington y Tel Aviv, responsabilizando a estos actores de cualquier escalada regional mayor.

La actual escalada comenzó el 28 de febrero, cuando EE. UU. e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán, interrumpiendo las negociaciones diplomáticas sobre el programa nuclear. Esta ofensiva busca desmantelar las capacidades militares de Teherán y forzar una desestabilización interna que provoque un cambio de gobierno, ignorando los esfuerzos de diálogo que se mantenían en curso.

El impacto humano es devastador, la ONU reporta al menos 1.330 fallecidos en Irán y más de 15.000 afectados, según el Ministerio de Salud persa. En respuesta, Irán ha ejecutado operaciones de represalia contra activos israelíes y bases estadounidenses en la región, resultando en la muerte de siete militares de EE. UU. y una treintena de bajas en Israel y países del Golfo.

El CGRI enfatizó que su banco de objetivos para futuros ataques es diez veces mayor a los alcanzados actualmente. Las autoridades iraníes sostienen que las acciones de los agresores no quedarán sin respuesta y que la guerra ha entrado en una fase decisiva, coincidiendo con la noche 21 del Laylat al-Qadr del Ramadán.

Este conflicto ha paralizado la infraestructura estratégica regional, afectando gravemente el tráfico aéreo en la península Arábiga. Asimismo, la creciente inseguridad en el Estrecho de Ormuz pone en jaque el comercio mundial de hidrocarburos, transformando la agresión inicial en una crisis de alcance global con consecuencias económicas impredecibles.


Autor: teleSUR: mr - JB

Fuente: Al Mayadeen

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